Morada quijalera

Morada quijalera

E stá claro que el Quijales, el todavía alcalde lorquino por el sector facha, es más gafe de lo que parece. Estaba la criatura ayer, tan feliz, celebrando su onomástica, copichuela por aquí, copichuela por allá, le da un dolorcillo de cabeza, sigue con la tarea de celebración y por la noche, visto que la cabeza seguía “de aquella manera” se va al hospital comarcal y lo dejan ingresado.

Como todos somos iguales, le asignan una habitación para él solo, inaugurando así el hospital del futuro donde es posible que los enfermos no tengan que soportar los pedos del vecino de habitación justo cuando necesitan oir y oler los suyos propios. Él ha sido un pionero en eso, como no podía ser menos. Dando ejemplo el ejemplar inútil al que algunos lorquinos han dado el bastón de mando de su tío, el alcalde facha coronel Juan Quijales, alcalde y jefe local del glorioso Movimiento Nacional.

Pues resulta que el doctor Pedreño, director médico del hospital que lleva el nombre de uno de los mayores ladrones que en la historia han existido, Rafael Méndez, quien fuera yerno del asesino Juan Negrín, y co-expoliador del oro del Banco de España, afirma que el todavía alcalde ha tenido un episodio de falta de riego en el cerebro. Y se ha quedado tan ancho. Del hervor que le falta aún no ha dicho nada. No creo que se atreva.

Lo del no riego del cerebro del Quijales es algo tan sabido que venirnos a contar estas cosas todo un director médico parece de chiste si no fuera porque su vida corre peligro como siga ingresado mucho tiempo en semejante institución pseudo sanitaria.

Conocida por todo el que no sabía lo de la obviedad cerebral quijalera, el director médico ha salido al paso de las repetidas y machaconas informaciones que su mamporrero Serafín Piñeiro se ha encargado de repetir hasta la saciedad: el Quijales “ha sufrido un AIT debido al estrés causado por su abnegación por los lorquinos”. Y resulta que no, que lo ha sufrido sin que nada tenga que ver el presunto estrés, tal y como ha remarcado el “equipo médico habitual”.

La reina consorte, de visita en Puerto Lumbreras, ha ido a ver al lumbreras, postrado en cama y sin haberse levantado para hacerle el besamanos a la ínclita. Muy mal por él. Me dicen las enfermeras que el Quijales pasa la mayor parte del tiempo sentado, y que “se levanta a mear él solo, sin ayuda”. No he querido preguntar más, no sea que me expliquen cómo usa la “cuña”.

Ya sé que a alguien le podrá molestar que “me meta” con el susodicho. Con lo que “me meto” es con la parafernalia que ha montado, al más puro estilo Chávez, en la que un episodio isquémico tan común en casi todo el mundo, que se supera normalmente con una aspirina sin tan siquiera haber sido consciente de lo ocurrido, lo ha convertido en un circo en el que hasta la propia “Marisofi” ha participado. No han faltado ni los enanos. Y todo para “demostrar” su “abnegación” por los lorquinos de cara al congreso del PP.

A Chávez, el sátrapa venezonalo, parece que su enfermedad fantasma no le va a servir de mucho para mantenerse en el poder. Esperemos que, en defensa propia, a los lorquinos les dé por jubilar al Quijales para que el pobretico no tenga que morir con las botas puestas, que igual le dan medalla pensionada a la viuda y tampoco es eso, oiga, sobre todo cuando aún no nos ha explicado por qué aceptó regalos y prebendas de un tal Patxi, condenado por múltiples delitos relacionados con la rapiña a una empresa pública municipal.

FJ Mora

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