Uso o abuso del Palacio de Guevara

Uso o abuso del Palacio de Guevara

E l pasado sábado el Palacio de Guevara ha sido objeto de “asalto” por parte de una asociación, Cazalla Intercultural, para la celebración de un evento LGTBI, que para quien no lo sepa es esas siglas son las que dicen encuadrar al “movimiento” mariconsón, que diría el gran Fidel Castro, santo varón donde los hubo, hoy felizmente criando malvas.

El “asalto”, parece que autorizado y/o promovido por un conocido miembro -con perdón- que okupa concejalía en el Ayuntamiento de Lorca, así como por el último cesado del gabinete de la alcaldía, Bartolomé Esteban Terrones, futuro concejal de la oposición a S.E. Pencho Gil, se ha perpetrado en un momento donde el Palacio sigue cerrado al vulgo tras los gravísimos daños sufridos por los terremotos de 2011, pero no cerrado a los amigos del poder que, profanando un lugar y un hogar que es propiedad de los lorquinos, de todos,  que se está restaurando con el dinero de los impuestos, tasas y multas con que fríe el Consistorio a los habitantes de tan siniestra tierra.

Don Juan de Guevara, y doña Concha Sandoval debieron retorcerse en sus respectivas tumbas viendo cómo se usa su casa para dar cabida a una “reivindicación” que está muy bien de puertas adentro y parece que no tan bien cuando se airea a los cuatro vientos.

Son los mismos que, tan inteligentes ellos, como en alguna ocasión he escrito, festejan el “orgullo”, traducción del inglés pride que , efectivamente, significa orgullo, pero también otras cosas. Y lo que significa en esa traducción reivindicativa no es orgullo, sino DIGNIDAD, porque dignidad es lo que reivindican lesbianas, maricones, transexuales, bisexuales y los llamados “intergénero” de todo el mundo, menos en España (recuerdo al lector escandalizado que escribo en español y en español se escribe así, sin mariconadas de gueis y similares. El que es maricón, lo es, y punto. En la foto hay unos cuantos y cuantas y cuantes).

Y lo celebran robando su bandera a Charles Gide, quien allá por el año 1923 la ideó como símbolo del cooperativismo. Celebran las viles amenazas de muerte a los miembros de la Organización Mundial de la Salud para que la eliminaran de la lista de enfermedades mentales, como así se hizo en 1990 en contra del criterio y del convencimiento de los profesionales de la salud. Aun así, el Ministerio de Sanidad destepaís, en la Clasificación Internacional de Enfermedades publicada en 2008, bajo el tétrico mandato de ZP, la sigue considerendo como enfermedad mental.

Y es a esos “enfermos mentales”, en palabras del propio Ministerio, a quienes les permiten colgar banderas plagiadas, okupar un espacio público que nunca se debería usar más que para lo que es: un museo, y todo gracias al futuro concejal, al actual concejal y al Consejo de la Juventud, del que fue presidente este último. Es el yo me lo guiso, yo me lo como.

Ahora tocará ver qué ha costado esa mascarada de cuatro amiguitos, amiguitas y amiguites, porque algo habrá costado. Porque se habrá usado una electricidad que de no haber celebrado dicho “evento” se habría ahorrado al contribuyente. Porque alguien habrá abierto y cerrado. Porque alguien habrá tenido que estar pendiente de que nadie se cuele en dependencias a las que nadie debe entrar. Porque las banderas y los trapos del arco iris algo habrán costado y alguna subvención habrá servido para eso, y para poner las flores, y para la decoración, y para…

¿Homófobo? Os equivocáis. Hasta los cojones de dilapidar el dinero público y de gastar tiempo y dinero en reivindicar algo que nunca debería haber salido de las alcobas. Hacedlo con vuestro dinero, en vuestra casa, no con el mío ni en la mía. No pago impuestos para esto.

FJ Álbarez-Fajardo Sastre, escribidor de Vuesas Mercedes

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