Escándalo en el parque móvil municipal

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P or si no había suficiente con Limusa y Aguas de Lorca, un nuevo frente de desvergüenza y posible latrocinio se abre en un Ayuntamiento asediado por demasiados escándalos. Y los que quedan por llegar. Porque quedan.

Antonio Meca ha abierto la veda con un probable enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias por parte del “responsable” del parque móvil municipal. Curioso, cuanto menos, el título empleado cuando de lo que hablaríamos es de una más que flagrante irresponsabilidad.

Al parecer, en base a los expedientes que obran en su poder, y en poder de la Intervención del propio Ayuntamiento, que increíblemente nada ha objetado, como sería su deber, se han estado haciendo compras de coches con dinero público a un único concesionario, todo ello sin solicitar más presupuestos que los de su “amigo”. A día de hoy, salvo que por intercesión de la santísima virgen María se obre un milagro, nadie sabe que existan más presupuestos.

Para ello, una de las argucias empleadas es la misma que se empleó para el nombramiento del jefe de la Policía Local, donde sólo faltaba poner el nombre y los apellidos para saber a quién estaba destinada la plaza. Se aseguraba el jefe del parque móvil, en las bases que establecía, de que sólo un modelo de coche pudiera estar dentro de lo solicitado, con detalles tales que únicamente una marca y un modelo muy concreto entraba dentro de las bases. En este caso, sólo le faltaba poner la ficha técnica y el nombre de concesionario para saber cuál iba a ser el “agraciado”.

Como ya he adelantado algo, y las pruebas de este nuevo escándalo las va a aportar públicamente el concejal de Ciudadanos de Lorca, en aras de que el mérito y la primicia los tenga quien debe tenerlos, esperaré a que sea el propio Meca quien los publique para, a continuación hacerlo en esta vieja revista que tanta gloria dio a Lorca, hoy reconvertida y rescatada gracias a las “nuevas tecnologías”.

Caiga sobre el responsable, o responsables, de tamaño presunto delito, todo el peso de la ley. De una ley que de no pedir responsabilidad patrimonial, con la devolución a las arcas del Ayuntamiento, en este caso, de lo presuntamente defraudado, de nada va a servir. Un tironcillo de orejas y con eso se cierra el capítulo, como hasta la fecha ha ido ocurriendo. ¡Ay, Pedrín, Pedrín, no me pongas en más compromisos!, que diría S.E. el alcalde Gil Arcas. Perdón… Gil Jódar.

Por menos, en su día, el patriarca de una conocida saga de funcionarios y políticos salió por patas del Consistorio, donde mandaba y mandaba mucho. Hasta que dejó de mandar. Si Laureano levantara la cabeza… Su hijo, también funcionario municipal, sabe de quién hablo. Igual que los de la “saga”, cuya tercera generación veremos si supera las hazañas del abuelo.

He aquí algunos documentos (reeditado el 25 de enero):

 

Ambos documentos los ha publicado Antonio Meca, concejal de Siutadans. Siguen sin aparecer los presupuestos con el sello y firma de los concesionarios… Es la misma estrategia que utilizó Miguel Navarro para inmatricular en el Registro de la Propiedad el asilo de San Diego a nombre del Ayuntamiento, robándoselo a Patrimonio del Estado,  para vendérselo a El Corte Inglés, algo que no consiguió: utilizar un escrito sin presentar los documentos acreditativos, ocultar datos y usar funcionarios (en aquel momento al secretario general del consistorio lorquino) para alcanzar sus fines. La misma mierda y el mismo olor. A putrefacción. Con mi dinero.

(reeditado el 25 de enero a las 19:20):

Por medio de la intercesión de santa María virgen, han aparecido una extrañas fotocopias que parecen ser de unos presupuestos de varios concesionarios, donde podría haber algún que otro Photoshop, algo que dilucidarán los peritos que, en su caso, designe Su Señoría Ilustrísma si en el Pleno del lunes no se da una explicación satisfactoria y aparecen los auténticos originales. Todos.

Con Meca les ha salido un buen grano en salva sea la parte.

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