¿Pencho prevaricador?

¿Pencho prevaricador?¿Pencho prevaricador?¿Pencho prevaricador?

N o sabría decir con exactitud el delito que el todavía sobrevenido alcalde de Lorca, abogado de formación y político de profesión, ha cometido a cuenta de la compra de coches del parque móvil municipal en su época de concejal de Hacienda y Personal.

Sinceramente, no esperaba yo de mi Penchico este tipo de actuaciones. Su padre y mentor debe estar dándole hostias hasta en el cielo de la boca. Se lo merece. Con razón no soltaba prenda sobre la compra parece que ilegal de coches del parque móvil que dependía de él como concejal y ahora como alcalde.

Ya adelanté en un artículo, no ha mucho tiempo escrito, que existían documentos donde sólo faltaba poner en el pliego de condiciones en modelo exacto del coche que su inferior, Pedro Pérez, responsable del parque móvil municipal, quiso colarle al que está demostrando ser un pánfilo, aún más que su tío Paco, que lo dejó ahí para que algún imbécil se acordara de él como algunos -cada día más- se acuerdan cuando los únicos políticos que había en España eran los que se sentaban en el Consejo de Ministros bajo la presidencia de Franco y, posteriormente, hasta su asesinato por la CIA -aseguran- por Carrero Blanco, quien iba a ser su sucesor en la jefatura del Gobierno muerto el dictador.

No diré que fueran mejores tiempos que ahora -que a fe mía que lo eran-, sólo sé que que pulula por ahí, y un día publicaré, unas estadísticas que pude consultar hace un tiempo donde comparaba la España de entonces y la de ahora. Una España donde no existía la pobreza energética. Donde prácticamente cualquiera compraba una casa con el sueldo de dos años, hoy algo impensable.

Fíjese, sufrido lector, un simple ejemplo:

Año de Gracia de 1967. Nómina de una Asistente Social -no confundir con una limpiadora-: 6.500 pesetas mensuales. Vergonzoso, ¿no? Ridículo cuando un televisor costaba 20.000 pesetas el más barato. Hablo de un caso que fue muy cercano y que hoy no es ni lejano. Hablo de una hermana de mi padre que me negó como sobrino hace unos meses. Sé de lo que hablo. Con esas 6.500 ridículas pesetas se compró un coche y un piso de 150 metros en Murcia capital. El piso, con el sueldo íntegro de dos años lo tenía comprado. Evidentemente, no tardó dos años en pagarlo porque había que cubrir otros gastos, pero en 10 años era propietaria de un piso que hoy, de venderlo, no le darían menos de 300.000 euros. Su pensión debe rondar los 2.000 euros mensuales. Si hoy quisiera comprarlo con unos ingresos que más de uno mataría por tenerlos, le faltarían años de vida para pagarlo. De dos años ha pasado a costar 12 o 13 años de sueldo íntegro, y eso que la Constitución iba a garantizar el acceso a una vivienda digna. Antes de la Constitución estaba garantizada. Después, no. Y es sólo un ejemplo, sin hablar de la seguridad que reinaba en nuestras calles o un paro del 3%.

Pero ya me he ido de lo que interesa aquí, que son los documentos que demostrarían que S.E. Gil Jódar sería un prevaricador y que, de abrirse diligencias e investigarlo judicialmente, acabaremos la legislatura con Paco Montiel de alcalde. Peores cosas hemos visto y ya expliqué como un alto cargo del Ayuntamiento se lo propuso en reunión oficial: “Paco, no renuncies a tu derecho a ser el alcalde”, le dijo delante de varios testigos. Ahora le toca. No tiene otro remedio, salvo que corra la lista y nombren a Bartolo, el que va a sustituir a Pencho en contra de la voluntad del 99% de sus “compañeros”. No estaría mal. Sería una ocasión única de cerrar y tirar la llave al pantano…

Dice el concejal Antonio Meca -y yo también decía- que sólo falta poner el modelo de coche. No falta exactamente. En los papeles adjuntos dice “Dacia”, refiriéndose a la radio que debe llevar integrada en su salpicadero. Lo único que falta es vergüenza. De eso, los políticos de todas las épocas han ido bastante escasos. De ahora mejor no hablar mucho.

FJ ÁLBAREZ-FAJARDO SASTRE, escribidor

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