Casualidades de la vida, digo yo…

Casualidades de la vida, digo yo…

O bserve el sufrido lector la foto de la fermosa mozalbeta que ilustra este mi artículo, o como quiérase llamar lo que escribo. Tenía la tentación de poner la de su santo progenitor pero como no es mi tipo he optado por alegrarme una miaja la vista y, de paso, a quien aquí entra o entre aunque sea a curiosear sin leer mis parrafadas.

La mocica, llamada Laura Ortiz Carratalá, es la zagala de un empresario alicantino llamado Enrique Ortiz Selfa.

Ortiz,  hijo de un tejero que gracias a las ganancias de papá, amén de otras cosas que los tribunales andan locos intentando demostrar en lo que se ha venido en llamar “Operación Brugal”, se ha hecho archimillonario.

Lo que son las cosas, al ser Tontolín revista centrada, por el momento, en Lorca y Alicante, resulta curioso ver que no sólo es esta publicación la que tiene dichos lazos, sino la familia Ortiz.

CIVICA, nombre que engloba las diferentes empresas del grupo, recordará el lector más enterado que fue quien hizo la mierda de reforma de la Plaza de España lorquina. No quiero con esto decir que CIVICA no tuviera derecho a concursar (si es que eso existió como manda la ley) y ejecutar como mejor pudo o supo el proyecto que en breve habrá que volver a reformar para acabar con el destrozo de tan emblemático lugar. Lo que quiero decir es que el mundo es un pañuelo lleno de mocos, y los mocos parecen siempre ser los mismos, secos y bien agarrados a la tela (he dicho tela, no teta).

El avezado lector aún no sabe (alguno sí) que la tal Laura es la presidenta, por ser hija del dueño, amo y señor, de la vieja empresa de recogida de basuras de Lorca de la que alguna vez he nombrado en estas páginas: Ingeniería Urbana. No me centraré en explicar los líos, irregularidades y tejemanejes que se trae la susodicha empresa, que ha superado las barreras de esta Expaña de algunos y llegado al Parlamento Europeo. Visiten San Google y se lo explicarán mejor que yo.

Alguien recordará, algunos sospechan, y otros sabrán, que Ferrovial quiso comprar Limusa no hace demasiado tiempo. Y este cambio de tercio en mi artículo no es baladí, porque seguro que dirán qué tiene que ver la mierda de la Plaza de España con Ferrovial y con el intento de compra de Limusa. Es que resulta que uno de los accionistas mayoritarios de Ferrovial es una de las empresas propiedad del ínclito Ortiz a través de, casualmente, Ingeniería Urbana.

Y es en Ferrovial donde trabajaba o para quien trabajaba (o eso decía) la nena de otro conocido de ustedes: la zagala del tío del actual regidor, sucesor de su tío “a título de alcalde”.

Cuando Antonio Meca, el azote de corruptos, musiquillo y concejal (todavía) de Siutadans de Catalonia, destapó la relación laboral de la nena del entonces alcalde con Ferrovial, seguro que nada sabía de lo aquí dicho.

Ferrovial es la que está haciendo la aún más mierdosa avenida de los Mártires, cuyo parecido con el look de la Plaza de España parecía simple coincidencia. No parece serlo, a tenor de lo escrito.

Ferrovial, “ganó” el concurso de la avenida y adyacentes frente a una empresa lorquina que, de seguro, de haberlo adjudicado como dios manda, las obras no sólo estarían terminadas ya sino que el paisaje urbano sería muy diferente, mucho mejor para mi gusto, que es mío y de nadie más.

La venta de Limusa a Ferrovial tuvo que frenarse en seco cuando Antonio Meca introdujo su nariz en las cuentas y cuentos de la ruinosa empresa municipal, empresa que, a mi entender y al de muchos entendidos con los que he hablado, debería desaparecer y sus empleados engrosar la nómina del Ayuntamiento como personal laboral, no como funcionarios, que para eso hay que estudiar…

Como dice la canción, “sorpresas nos da la vida. La vida nos da sorpresas”.

Continuará.

A disposición de ustedes, este pobre escribidor FJ ÁLBAREZ-FAJARDO SASTRE

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