El plazo y plaza de toros y toras

El plazo y plaza de toros y toras

C omo parece evidente, quien esto suscribe no es lector de panfletos rojos. De panfletos fachas, sí. Me lo paso muy bien viendo cómo intentan hacer ver que son lo más granado de la democracia, de la derecha más liberal (que no sabía yo que la derecha podía ser liberal), de los defensores a ultranza de la economía libre de mercado y de todas esas cosas que dicen defender los que son de “derechas”.

Yo, más que derechas, me definiría de derechos, que a mi entender deberían ser sinónimos. La izquierda ya se sabe que usa las leyes cuando le interesa y las desprecia cuando le perjudica a sus oscuros planes de acabar con todo lo anterior y crear el paraíso terrenal, como hizo Lenin en Rusia o Castro en la monarquía cubana. Todo un ejemplo, junto a los países llamados “bolivarianos” a cuyos dirigentes, de resucitar Bolívar, les daba hasta en el cielo de la boca.

Pues sí, soy de derechas (es decir, de derechos), por eso no soy franquista, ni falangista, ni pepero, ni de Siutadans, ni de Vox (si es que sigue existiendo…), ni de nada de lo que haya ahora y se llame “demócrata”. Cada vez que a un ignorante le digo que Franco era el ejemplo supremo de socialista utópico me tacha de loco.

Hasta donde yo sé, la derecha propugna la economía libre de mercado y la mínima o nula intervención estatal en ella, dejando que sea la oferta y la demanda quienes la regulen, como ha sucedido históricamente, desde que el mundo es mundo y hubo dos hitos históricos que iniciaron esa libre economía: el trueque y las putas. Creo que en esto último poco hay que añadir y que todos estamos de acuerdo en que la primera forma de economía fue el trueque y el “trabajo más antiguo del mundo” es el de las señoritas (y señoritos) pilinguis.

Dejando a un lado que Franco exigía el control sanitario de dichas señoritas de la noche, cosa que ahora no se hace, imagino que todos estaremos de acuerdo en que si las primeras medidas que toma un dictador son robar las empresas privadas para crear con ellas grandes empresas estatales, ese dictador, de derechas, lo que se dice de derechas, no puede ser mucho. O nada. ¿Acaso nadie recuerda el INI, RENFE, IBERIA (que fue absorbida por el INI y ahora vendida a los piratas ingleses), BAZÁN, CAMPSA, SEAT, CORREOS Y TELÉGRAFOS, TELÉFONOS, HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA… ¿Podía alguien de derechas fomentar y crear miles de viviendas sociales relanzando el Patronato de Casas Baratas, creado a principios del siglo XX y caído en el olvido desde casi su fundación? ¿Crear el Ministerio de la Vivienda, gracias al cual las emergentes clases medias pudieron acceder a una vivienda al más puro estilo soviético que hoy se consideraría casi un lujo y a la que casi nadie ahora tendría acceso? ¿Crear TVE como un monopolio de los cientos que creó? ¿Alguien recuerda cuando las emisoras “libres” no podían dar noticias y tenían, forzosamente, que conectar con el “Parte” para difundir lo que el Régimen quería que se supiese? ¿La libertad de prensa no forma parte de lo que ahora llaman “democracia”? ¿Puede alguien decirme un medio de prensa (Tontolín no lo es en sentido estricto) realmente libre? Todos viven de la publicidad y, claro, a ver quién es el guapo que muerde la mano de quien te da de comer.

Expropiaciones forzosas en aras del “bien común” para construir grandes avenidas, como ocurrió en Murcia con la Gran Vía, que arrasó, literalmente, la Murcia árabe; o para construir pantanos que anegaron pueblos enteros, dejando en la ruina a miles de familias que vivían en sus casas de toda la vida, de la agricultura y de la ganadería en las tierras expropiadas y mal pagadas.

No voy a extenderme en ejemplos tipo creación del SMI, de la inmensa mejora de las pensiones, del INP, de las becas de estudios, del “Auxilio Social”, de la ONCE… Todo muy de derechas, como podemos comprobar. Expolio y control férreo del Estado. Tan solo al final de los 50, con el aperturismo propugnado por los ministros del OPUS DEI, o por versos sueltos como don Manuel Fraga, a quien Franco “exilió” a Londres, hubo una explosión de empresas, de pequeños negocios familiares que permitieron la compra de los primeros “seíllas”, de unos televisores que costaban un año de sueldo medio y el boom económico de los 60 que permitió una natalidad hoy inimaginable e imposible de mantener.

Efectivamente, Franco fue el ejemplo vivo del socialismo utópico que, una vez aplicado, permitió una cierta libertad de empresa y un bienestar impensable pocos años atrás, con el boicot a todo lo español, la no pertenencia a organismos internacionales (que ahora se ha demostrado haber sido positivo) y un interés por el bienestar de los más desfavorecidos de la mano de la Falange, el Partido único, que cualquiera que haya leído sus principios pensaría que está leyendo a Marx. Como nadie los ha leído, pensarán que este pobre escribidor está loco y es un “facha”. Allá cada cual con su ignorancia. La historia es la que es, no la que nos han querido (y quieren) hacer ver.

Todo esto venía a cuento por un enlace que me han enviado de Izmierda Hundida de Lorca a cuenta de la compra de la Plaza de Toros de Sutullena por el Ayuntamiento, de lo que trataré más adelante porque se me ha ido la mano…

Sin acritud, servidor de Ustedes FJ ÁLBAREZ-FAJARDO SASTRE

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