Lo prometido es deuda

Lo prometido es deuda

A hora sí. Ya toca. Antes, si me lo permiten, quiero tocar un tema que me parece tan tremendo que no puedo dejarlo pasar por alto. Algo que prácticamente nadie ha condenado y que, increíblemente para muchos, salvo para los que me conocen de verdad, les va a sorprender.

Se trata de la querella que por “injurias y calumnias” han interpuesto las empresas constructoras de la reforma de Los Ángeles-Apolonia, de lo que yo, que me sumo a lo dicho por el todavía concejal de la cosa roja, me convierto en cómplice y espero la correspondiente comunicación del juzgado número cinco de Lorca. Como ahí ya me conocen, no creo que tengan problema alguno en localizarme esta vez, porque hay que ver lo complicado que es saber dónde coño vivo y cual es mi teléfono, que tiene medio pueblo y el 80% de los abogados y procuradores de Lorca. Al menos para ese juzgado soy como Puigdemont: un rebelde. Con el Sosa lo han tenido más fácil, supongo, porque lo localizan en Plaza de Expaña, 1, 30800 Lorca. A mí me juzgarán en rebeldía, que es cuando es imposible contactar con el querellado. Al tiempo.

Resulta que el juzgado ha admitido la querella, lo que ya da una idea de por dónde van a ir los tiros. Yo, del Sosa, me daba por jodido, como le pasará a Pedro Antonio. Perico, de haber documentos incriminatorios, lo tiene más complicado. El Sosa, ya veremos, porque depende del día que le toque a la jueza que “sirve” en ese juzgado. Lo mismo archiva, sin más trámites, o con los mínimos imprescindibles para cubrir el expediente, que lo (nos) condena a galeras. O al destierro. Yo en el destierro (en la gloria) ya estoy.

Es lo que tiene eso de la “libre apreciación de la prueba” y de que las leyes, cualquier matao con toga las retuerza a conveniencia. Y ésta no se anda con chiquitas, que ésta tira con pólvora del Rey y es capaz hasta de condenar a gente que ni existe. Literalmente. No es broma. Además, su tolerancia en cuanto a la “libertad de expresión” es tan limitada que Goebels se queda en un aprendiz a su lado. Es la misma jueza a la que su papá tuvo que escoltar en su destino en Huércal-Overa porque el fiscal de allí estaba hasta los mismísimos. Oye, y consiguió que se fuera. ¡A Lorca! Mata al Rey vete a Lorca. Aquí viene lo peorcico de cada casa. No lo digo por ella, conste, hablo en general y de nadie en concreto.

La libertad de expresión está consagrada por la Constitución y está especialmente protegida tanto en los medios de comunicación como en la crítica política, en la persona de los representantes del pueblo, aunque sea el Sosa, repito, al que no le tengo puesta vela en ningún altar. Ni una simple mariposa sobre aceite. Que un concejal no pueda criticar unas obras EFECTUADAS CON DINERO PÚBLICO que a la vista está que son una MIIIIIIIIIIIIERDA, y que una jueza admita semejante aberración… Es que en Lorca se admite todo, y se archiva lo que se debería instruir. Lorca is different.

Yo le aconsejaría a la jueza (imagino que a un juez se le puede aconsejar como a cualquier otro mortal) que le diga a papi que la lleve a Los Ángeles. O al novio. O a la novia. O que vaya sola. Pero que vaya. Y vea. Y sepa de qué estamos hablando. Porque en un caso así, de poner aunque sea una multa simbólica al Sosa, habremos acabado, una vez más, con la libertad de expresión, aunque la ejerza un tipo como él. En ese caso, TODOS SEREMOS EL SOSA. Hasta yo.

Y como la burra, que vuelve al trigo, quiero hacerme eco de una noticia de prensa que acabo de leer respecto a mi amigo del juzgado TRES de Lorca, que hay que ver… Dice ABC (que no lo digo yo) que al susodicho le han anulado un juicio por prejuzgar. Es extraño que él prejuzgue (creo) porque, como ya decía en otra Tontolinada, es un crack como la copa de un pino. Listo como un conejo, que ve a la legua quién es inocente y quién es culpable. Reproduzco parte de lo escrito en ABC:

El Juzgado de Instrucción número Tres de Lorca deberá repetir el juicio que acabó con la condena de una mujer que fue denunciada como ocupante de una vivienda porque el juez, en varias ocasiones, utilizó la expresión “seamos sinceros”, lo que, en apreciación de la Audiencia Provincial de Murcia, supone que tenía tomada una decisión antes de concluir la vista oral.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, anula la sentencia y ordena la celebración de un nuevo juicio, que deberá ser presidido por otro magistrado.

(…)

La Audiencia ha sustituido el relato de hechos probados por otros en el que se indica que “durante la celebración de la vista, el magistrado, a mitad del interrogatorio de la denunciada por parte de su letrado, tras interrumpir el mismo, reiteró en varias ocasiones que la misma se había metido en un inmueble del banco y que estaba viviendo de ayudas sociales”.

Afirma la Sala de la Audiencia que el acta videográfica del juicio ha permitido comprobar que “efectivamente, el magistrado se excedió en sus apreciaciones, manifestadas cuando se estaba practicando la prueba y aún no había concluido la vista”.

Y añade que “bajo la expresión ‘seamos sinceros’, que repite en varias ocasiones, no hace sino reflejar el haber tomado una decisión antes de concluir la vista”.

Lo dicho. Un crack que nos va a dar días de gloria en la “justicia” lorquina. Por cierto, me dicen que el fiscal de Huércal-Overa ha pedido traslado a la Ciudad del Sol. O que se lo está pensando. O algo así. Se oía fatal el teléfono, lo siento.

La plaza de toros

Y, por fin, toca hablar de la compra de la Plaza de Toros por el Ayuntamiento que preside, todavía, mi Penchico. Digo “todavía” porque algo hay pendiente judicialmente donde parece que aparece en todas las fiestas y saraos, viajes y demás farándula, pagados por empresas municipales, que va a dejar al Patxi como un triste aprendiz de patán. Cuando el Auto se haga público nos vamos a reir un rato. Otros van a llorar. Alguno le pedirá asilo político a Puigdemont. O a la Ana Gabriel en Suiza, que es más guay y tiene las tetas más gordas, algo que en Catetonia parece ser un plus a la hora de dar y regalar puestos en la política de la República Democrática de Tractoralia.

Jooooooooer, que me voy por los cerros de Úbeda, igual porque como Úbeda vivía, hasta su temprana muerte, enfrentico mismo de la Plaza de Toros se me va la mente por ahí.

Centrémonos. Mi Penchico dice que a los propietarios de la plaza les va a dar un millón doscientos mil euros de la caja municipal, que tiene un déficit (lo que llamamos números rojos) de tres pares de cojones. La plaza tiene una superficie construida de 1.894 metros cuadrados, sobre una parcela de 5.883 metros cuadrados, según el catastro al que todos podemos tener acceso. Su referencia catastral es 5204009XG1750C0001DL, por si algún curioso quiere salsear un poco más.

Hombre, estando donde está, teniendo el solar que tiene y siendo lo que es no es caro, la verdad. Lo caro va a ser su restauración y mantenimiento posterior, porque habrá que mantenerla, digo yo, y como hagan lo que me dicen que quiere Paco Montoya que se haga, la ruina (económica) la tenemos asegurada.

Paco Montoya quiere, entre otras cosas, hacer un museo taurino y otro de carruajes, museos ambos dirigidos -y negado por el interesado- por el ex gerente de Limusa, Santos González Sánchez, con lo que convertiremos a Lorca en la meca de la cultura mundial, la ciudad de los mil museos. Todos ruinosos y a pique del cierre, pero hay que ver lo cultos y buenos empresarios que somos en Lorca…

Como a mi Penchico le queda poco de ser alcalde, como le pasó a otro relativamente reciente, al que nadie le ha puesto una calle, ni una farola, ni nada a su nombre, llamado Leoncio Collado (así, de paso, desmonto el discurso del Sosa donde le decía a mi Penchico -¡A MI PENCHICO!- que eso de ir regalando nombres de TODOS los alcaldes a calles y edificios es algo que lo que pretende es asegurarse para él otra calle (o farola, repito). Pues no, Sosa, todos no. Leoncio no. Tampoco Doroteo. Ni don José Sala Just que, él sí, merecería una calle con la aquiescencia del Sosa y toda la caterva que le acompaña, porque don José fue alcalde CONSTITUCIONAL en tiempos de Alfonso XIII, el cuarto rey que reinó pero no gobernó, porque la que gobernaba era su señora madre que, cuando la palmó y se vio solo ante tamaño trabajaero, salió por patas de Expaña. Y salió desde Cartagena (Murcia) porque Murcia ha sido siempre el culo de España, y por el culo sale lo que sale, y salió hacia Italia aquel crápula al que su reinado siempre le vino grande. Felón es poco. A su bisabuelo Fernando lo hizo bueno. Como bueno hará mi Penchico a Leoncio que, dicho sea de paso, no fue un mal alcalde, probablemente porque no tuvo tiempo de serlo, sin contar lo de las miles de macetas que regalaba, que eso es harina de otro costal.

En resumen, que no tenemos remedio. Que no hay perras para devolverle a los promotores pero sí para llenarle el bolsillo a la familia Montoya, y a la familia de Pepín Jiménez, que es la otra parte propietaria de la plaza de toros. En la empresa privada hay prioridades: primero los gastos corrientes, pagar deudas pendientes y, después, por último, con el superávit, la farándula. La plaza de toros, o la arregla la propiedad o se expropia, por muy barato que parezca el precio, que hay herramientas legales para eso. Lo que no hay son “reaños”.

Sin acritud, escribidor de Vuesas Mercedes FJ ÁLBAREZ-FAJARDO SASTRE.

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