Bye, bye, politiqueo

Bye, bye, politiqueo

L os últimos sucesos que en esta España nuestra están aconteciendo, con un clima pre bélico en Madrid y Cataluña, acompañado, auspiciado y condecorado por los grupos de la extrema izquierda más radical que gobiernan por esas latitudes, no animan precisamente a continuar denunciando y poniendo blanco sobre negro la sinrazón, el disparate y el despropósito de semejante gentuza en pos de alcanzar sus siniestros fines.

Estamos viviendo momentos de altísima gravedad. Revivimos en estos últimos meses y años lo que nuestros abuelos vivieron en los oscuros años de la II República, con grupúsculos de menesterosos, anarquistas de todo pelaje y condición, perrosflautas, gandules y enfermos de odio incendiando calles con la mera excusa de la muerte natural por un accidente cardiovascular de un senegalés.

Hoy, como ayer, es la Iglesia Católica el “demonio” a batir, porque católicas son nuestras raíces, nos guste o no, y así lo escenifica perfectamente el escudo nacional, que incluye una cruz como enseña. O la bandera del PNV, reconvertida en el trapo oficial vasco, que fue literalmente copiada de la bandera británica a la que Sabino Arana, a quien mejor no calificar porque se califica él solo, cambió los colores. Una bandera compuesta por dos cruces, símbolo del cristianismo, precisamente.

No se va a erigir esta revista en defensora de la Iglesia, pero igual hará lo que hizo con el intento de amedrentamiento de un concejal rojo del ayuntamiento lorquino por parte de la familia de una ex concejala, con una repulsiva denuncia ante los tribunales que, de prosperar, sería la puntilla a la libertad de expresión de un cargo público en el desempeño de sus funciones.

Para colmo, la sombra de la duda planea sobre la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid a cuenta de un cursillo sobre política autonómica que le va a costar el puesto, para regocijo de muchos y vergüenza de la propia institución académica que ha salido en su defensa: la Universidad Rey Juan Carlos I.

Y para más inri, la última bofetada que la justicia ha dado al Caso Pokemon, que es el que anda metiendo sus fauces en las cuentas, parece que podridas, de Aguas de Lorca. La Audiencia Provincial de Lugo ha ordenado a la juez Pilar de Lara que se inhiba en favor de los juzgados de Lorca. Todos sabemos qué va a ocurrir y cuáles son las consecuencias de un traslado de papeles de un juzgado a otro. Dilaciones y más dilaciones que harán que todo prescriba; que las elecciones se celebren sin que haya una simple providencia judicial para que todo siga como está.

Para colmo, la juez de instrucción número 5 de Murcia ha imputado al lorquino Juan Jódar Martínez, primo del consejero de Agua, por varios delitos que habrían supuesto un saqueo a las arcas municipales de muchos millones de euros a cuenta de la desaladora de Escombreras, donde el anterior consejero, Antonio Cerdá, también imputado, parece que tenía intereses personales, de ahí que no permitiera -o ralentizara- la apertura de la desaladora de San Pedro del Pinatar. Otra vergüenza más que probablemente dé la puntilla al actual consejero/primo y con él al PP regional, parece que nido de podredumbre y latrocinio.

Por todo ello, visto que de nada sirve esfuerzo alguno en defender lo poco que pudiera quedar del Estado de Derecho, hecho trizas por aquellos que dicen ser nuestros servidores públicos, como ocurrió en los prolegómenos de la Guerra Civil, precedida de actos de pillaje, elecciones amañadas, funcionarios y jueces corruptos, políticos dedicados a la rapiña y grupos radicales chuleando a una policía atada de pies y manos por sus superiores, visto todo eso, esta revista se va a limitar, desde hoy, a informar de vez en cuando de actos culturales y de servir exclusivamente a la cultura patria. De actos quijotescos que se encarguen otros.

España, como decía mi bisabuela años ha, está volviendo a necesitar una guerra. En ello está buena parte de la siniestra. Y esperando a las puertas del Estrecho un momento de debilidad tenemos a nuestros vecinos. Los que más lo van a sentir van a ser, precisamente, los votantes de quienes andan jaleando a la masa desde las redes sociales. Allá cada cual con su vida y su conciencia.

Fin de la cita…

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