Francamente Vox

Francamente Vox

Vox es el partido de los apestados de “derecha extrema” (hoy “ultraderecha”), según han sentenciado los vividores de la más rancia política. Partido amigo, dicen, de una tal Le Pen, gabacha cuyo mérito político es ser hija de su padre. Sin embargo, las hordas rojas, incluyendo a Chiutadans, no hablan de su “amistad” con Libertas, partido neo nazi y anti europeo con el que, curiosamente, C´s se presentó en coalición al Parlamento Europeo.

Es precisamente lo que C´s y el resto de partidos del espectro rojo, incluso el PP, achaca a Vox: presentarse a una elecciones autonómicas cuando uno de sus caballos de batalla es cargarse las autonomías, algo tan constitucional como mantenerlas, porque la Constitución del 78 no exige su existencia sino que permite su creación. Y su “descreación”.

El punto de inflexión de Vox se produjo en el ya histórico congreso de Vistalegre, donde no solo no cabía un alfiler de pie sino que hubo que habilitar pantallas fuera del coso para que los que no pudieron entrar vieran en tiempo real lo que allí se escenificaba.

Fue ese baño de masas, y la cobardía e ineptitud de los que hasta hacía escasos años eran compañeros de partido de Santiago Abascal, lo que catapultó a Vox a la posición que hoy disfruta en el avispero andaluz, como llave de un cambio regenerador que ninguno de los otros actores políticos van a consentir para que todo siga como hasta ahora.

La pueril actitud de los de Vox en sus innecesarias “exigencias” para el recambio en la presidencia de la Junta de Andalucía ha frenado la fulgurante subida de un partido que, de haber actuado con la inteligencia que sus votantes esperaban, hoy sería un más que serio rival para los dos partidos “históricos”: PP y PSOE; un Vox cuyas altas expectativas electorales en las elecciones europeas se han comenzado a resentir.

Chiutadans, el “partido veleta” nutrido por los “socialistas rabiosos” de UPyD, fundamentalmente, se ha “retratado” al no querer retratarse con “esos fachas” de Vox, consiguiendo con ello el efecto contrario que pretende: robar votos a un PSOE en franca -con perdón- descomposición, a manos del felón Sánchez, el más vil, enloquecido y peligroso elemento del arco parlamentario, título nada fácil de conseguir visto el panorama de quienes posan sus reales en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Ni Fernando VII lo hubiese soñado.

El principio del fin de C´s, a manos del voluble Juan Marín, y del no menos puta, el malagueño Rivera, es palpable. El futuro de Vox, visto lo visto, imprevisible. El ganador, el PP, con su demostración de que es el único capaz de ser el fiel de la balanza de la denominada “derecha liberal-conservadora”. Si Sagasta y Cánovas levantaran la cabeza…

Escribidor de Vuesas Mercedes, FJ Álbarez-Fajardo y Sastre

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