Cada tonto con su chiringuito

Cada tonto con su chiringuito

Dicen en las islas afortunadas que un chiringuito es un chorro menudo. En la España peninsular, semejante palabro, según afirma la RAE, se refiere a un quiosco al aire libre donde se sirven bebidas.

En política, un chiringuito sería una suerte de algo asimilado a empresucha, oenegé o similar que sirve para sangrarnos en beneficio de uno solo o en compañía de otros.

Hace escasamente dos días el BORM publicaba el listado de partidos y chiringuitos que se presentan a las elecciones municipales en la circunscripción de Lorca. Voy a centrarme exclusivamente en Águilas y Lorca, en las listas electorales correspondientes a ambas dos ciudades y lo que este servidor entiende que va a suponer la dispersión del voto

Empecemos por mi pueblo, por Águilas, donde por el mal llamado flanco derecho se presentan PP, Ciudadanos y Vox. Por el siniestro, PSOE, IU y Podemos.

En principio, la dispersión del voto en ambos es similar, hasta el punto de que me atrevería a decir que existe un empate técnico entre ambos bloques, suponiendo que Ciudadanos, el partido catalán del cuasi andaluz Alberto Carlos, alias Albert, se pueda incrustar en semejante lugar.

Mi pronóstico, sin ser ni Rappel ni ganas de serlo, se inclina por que la actual alcaldesa revalidaría la mayoría con el exclusivo apoyo de los catalanes.

Es curioso cómo una ciudad donde, elección tras elección, ha existido un sinfín de chiringuitos de empresarios y cabreados, hayan desaparecido en «beneficio» de la ultraderecha de Vox, cuyo caladero de votos se encuentra, precisamente, entre los votantes de aquellos partidos de pitiminí que en alguna ocasión de tanta gloria, eficacia y buen hacer hicieron gala cuando, por poner un ejemplo, Paco El Zurdo fue un gran alcalde de Águilas hasta que la ciudadanía le removió el sillón en beneficio de Juan El Charqueles, el peor de los alcaldes que mi pueblo ha sufrido en décadas.

El pronóstico en Lorca

Lo de Lorca sí que tiene miga. En contra de la idiosincrasia aguileña, donde los mal llamados independientes obtenían representación municipal, ahí jamás -salvo en los albores de la transición- político independiente alguno pescó en las convulsas aguas del lorquinerío patrio.

Pero hete aquí que en la Lorca actual nos encontramos con una dispersión de votos que vaya usted a saber a qué puerto nos lleva y a quién beneficia.

En la mal llamada Ciudad del Sol se presentan los siguientes partidos y chiringuitos: por la zurda, PSOE, IU y Podemos. Por la diestra, Ciudadanos, PP, Somos Región, Ciudalor y Vox.

Aquí me la voy a jugar hasta con número de representantes.

En primer lugar, PSOE con 10 concejales; seguido de PP con 7 concejales; Ciudadanos con 5; Vox con 3/4, e IU con 1 o ninguno.

Alcalde, Diego Mateos con el apoyo del candidato catalán, el zagal de Paco Morales, quien fuera director general de Industria de la CARM en el gobierno socialista de Carlos Collado quien, por cierto, aún no ha merecido calle (hablo de Carlos, claro), a juicio del politiqueo local, en su patria chica. Algún día alguien reparará tamaña afrenta. Taaanto que don Carlos hizo por Lorca y por Águilas y así se lo pagan. A él le debemos la «autovía» de Lorca-Águilas/Águilas-Lorca) y la financiación de la Semana Santa de Lorca, por poner dos ejemplos.

Hoy no toca hablar de los defenestrados. De la tal Marisa Arcas y de un Antonio Meca absolutamente desnortado pontificaré cuando toque.

Sin acritud.

Servidor y escribidor de Vuesas Mercedes, FJ Álbarez-Fajardo y Sastre

Fotografía: Archivo histórico de la Cadena Ser

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