El fantasma de la opereta bufa

El fantasma de la opereta bufaEl fantasma de la opereta bufa

Contaba «ayer», y plasmaba negro sobre blanco lo publicable de la querella por falsedad documental y por usurpación de identidad -de la mía- interpuesta contra los pantojos lorquinos, la primera de unas cuantas, de qué manera tan burda y tan ruin a la vez esos santos, santísimos, que van meando por las esquinas soltando aguaradas benditas y vomitando injurias y calumnias contra quien esto escribe, tienen un futuro judicial más que crudo.

De las injurias y calumnias, perpetradas no solo de viva voz, sino por escrito, también tienen su respuesta, querella mediante, que ha sido repartida por Decanato al juzgado UNO de Lorca. Injurias y calumnias que han sido perpetradas, también, por el viudo y el hijo de la hijaputacabrona que aparece en la esquela adjunta. Vaya herencia que les ha dejado la pájara. La arpía, como ha sido conocida de inmemorial hasta que ella misma se adjudicó el cariñoso apelativo antedicho.

Y, no crea el sufrido lector que el susodicho juzgado ha hecho mucho por saber e investigar. Lo ha archivado sin más. La fiscala jefa de Lorca, esa que tan amiga mía ha resultado ser (al revés te lo digo, para que me entiendas), ha decidido que, como ya publiqué en otro artículo, que esos hijos de puta -¡precisamente ellos!- me acusen de robo, apropiación indebida y demás lindezas, sin más pruebas y siendo mentira, además, no es un delito.

Pues va a ser que sí, Paca, que eso sí es delito, y que tu obligación es perseguir a los que delinquen, que para eso te pago yo y también te pagan los lectores de Tontolín. Incluso alguna funcionaria amiga tuya también te paga. Igual hablo de la que se tuvo que separar falsamente del marido por ser incompatible su trabajo en los juzgados de Lorca con el trabajo del falso exmarido. Que lo hiciera previa denuncia mía igual es el motivo de su animadversión hacia mí. Pero es que, Paca, los funcionarios tienen -tenéis- que ser como la mujer del César.

Supongo que tras mi petición de justicia gratuita para seguir adelante con la demanda, desarchivará el juzgado lo que nunca tenía que haber archivado y sí instruido. Porque intentar acabar así con la reputación de alguien no puede salir gratis. La tuya, Paca, ya la conocemos por tus hechos. Mis hechos no son los que ellos dicen. Los tuyos, sí.

Es lo mismo que le pasó a ese ciudadano que, harto de soportar los apellidos de quienes siempre han negado ser su familia, decidió borrar de una puta vez cualquier rastro familiar, incluido el apellido, de la misma forma que a él lo borran de las esquelas. Algo parecido a lo que se puede ver en la que acompaña este artículo.

¿Sabes qué hizo la fiscalía de Lorca cuando el ciudadano alegó para su cambio de apellido la «evitación de la pérdida de un apellido español» y cuando precisamente en base a eso no había que demostrar que se le conoce por el apellido propuesto? Pues sí, Paca, el fiscal a tus órdenes «informó» al juececillo de turno que al solicitante «no se le conoce por el apellido propuesto» y, en base a esa aberración, se opone al cambio. Y el juez prevaricador lo acepta. Tan prevaricador como el Director General de los Registros y del Notariado que hace suya la opinión e informe de la fiscalía. En contra de la legalidad, retorciendo hasta la náusea presuntos argumentos jurídicos.

Eso ha provocado, Paca, que el informe de tu súbdito haya supuesto la interposición de una demanda para conseguir el cambio de apellido que por expediente del Registro Civil no pudo conseguir gracias al informe de tu fiscalía y al retraso mental de algún otro compañero tuyo, con todo el gasto -de tiempo, de dinero y de molestias- que supone. Tiempo, dinero y molestias que se podía haber ahorrado el sistema judicial, porque a mí no me ha costado nada, estoy acostumbrado a las molestas molestias y mi tiempo lo reparto y lo administro como me sale de los cojones (otra vez mi carácter atrabiliario, ¡Cachis!). Y todo para llegar, finalmente, a lo que tan simple era de haber hecho las cosas como dios manda y no como mandas tú, Paca. Y ahora, vas y te querellas contra mí si lo que digo es constitutivo de delito, porque seguro que para ti es delito esto y lo otro no. Es que no se puede ser más sectaria e inútil.

Para muestra, un botón: fíjate, Paca, en el nombre de la finada de la esquela adjunta, porque te vas a hartar de verlo, salvo que te apartes voluntariamente de todo lo relacionado conmigo, que será lo mejor para todos.

En la esquela, que pertenece a una de las que compusieron la puta herencia de los cojones (recuerda que soy atrabiliario y cateto) mira quién aparece. Y quién no. Busca mi nombre y búsquelo el sufrido lector. Busca qué familiares hay ahí y saca en conclusión qué se cuece en esa «familia»: un hermano -y ninguno más…-, unos sobrinos (políticos) y «demás familia». Sus tías carnales May, Maruja, Antonia y Marisa, que viven, y que son las únicas que creían formar parte de la familia de la intitulada hijaputacabrona, forman parte de la «demás familia». Y anda que sus primos… No sé qué parte formo yo. Espero y deseo que ninguna. El «no hermano» fantasma de esta opereta. A las pruebas me remito. Lo novedoso para muchos es que ya no disimulan. El agua bendita ha resultado ser salfumán.

Luego, la gente se extraña de que alguien quiera borrar la memoria de semejante gentuza.

Con todo mi cariño.

Francisco José Mora Sastre

Sin comentarios.

Dejar un comentario