«A la vieja no la pueden imputar…»

Esas -lo que dice el titular- fueron las palabras de la hijaputacabrona cuando, tras el requerimiento de la titular del juzgado cinco de Lorca a Comisaría para que se investigara mi denuncia sobre la firma que me habían falsificado esos cabrones, tras el ¡SEGUNDO REQUERIMIENTO DE LA JUEZ SEIS MESES DESPUÉS DE QUE COMISARÍA NO HICIERA NAAAAADA!, el inspector Adolfo Pérez toma declaración a la hijaputacabrona, acompañada por un tal Pernías, en su calidad de letrado.

Esas palabras no aparecen en el atestado, pero sí aparecen las que pactaron que aparecieran: «Yo dejé el documento en casa de mi madre para que lo firmara Paco y ella me lo entregó firmado. Posteriormente (dice la hijaputacabrona) Paco llamó <<a la familia>> (la famiglia, si acaso) diciendo que no quería saber nada de ellos».

Pues bien, eso, en román paladino dice que mi madre fue la mano que falsificó mi firma, y contra ella apuntó su artillería, sabiendo, como sabían ella y «su letrado» que mi madre estaba «más pallá que pacá» y, por tanto, se le echaban las culpas «a la vieja», en el hipotético caso de que no pudieran parar la denuncia, como al final ocurrió, que la archivaron, porque la fiscala jefa dice que «en base a lo actuado, esta fiscalía no ve indicios de delito».

¿Pero qué es lo actuado? Nada. La declaración de una hijaputacabrona echándole el muerto a su madre para salir ella de rositas. La NO DECLARACIÓN del resto de denunciados. Por cierto, no quise denunciar a mi madre porque sabía que estaba para que la encerraran y no se enteraba ni dónde tenía la mano derecha. Y la NO PERICIAL de la firma que yo denunciaba como falsa.

Digo yo que si alguien denuncia que le han falsificado la firma, qué menos que un perito diga si es o deja de serlo. Pues no, en Lorca te falsifican la firma, lo denuncias y después de que el juez, a pique de acabar el plazo legal, le insista a Comisaría para que instruya, lo zanjan con un «Paco está loco. Nos quiere joder.» Y la Paca, la fiscala, dice que claro, que visto lo instruido aquí no ha pasado nada y que el que se tiene que joder es Paco.

Pues resulta, Paca, que a Paco lo joderás una temporada, pero Paco es de los que cuando muerden no sueltan la presa. Y Paco muerde a quien tiene que morder, no a tontas y a locas. ¿Lo tienes claro, Paca, o te lo explico como en el capítulo de Barrio Sésamo que te perdiste? Hale, ya tienes más munición para la querella.

Cuando la hijaputacabrona fue a Comisaría a decir esa sandez y esa «hijoputada» contra su propia madre, que ya hay que ser… había un «hombre bueno» intentando que devolvieran a la masa hereditaria las propiedades de las que ellos se habían apropiado. No hubo manera, como ya sabe el sufrido lector.

Al «hombre bueno», una vez arrojada la toalla: «Paco, esto es chocar contra un muro», le envié un correo personal con mi última propuesta de reparto. En esa carta (personal, repito), como estaba hasta los mismísimos cojones de esa gentuza -¡Otra vez la vena atrabiliaria, pijo!- me tuve que cagar en to lo cagable porque, como bien sabe quien tiene que hacer lo propio, es la válvula de escape de los que (todavía) no queremos matar a nadie. Después ya se verá.

Ese correo, por error, llegó a manos de semejante gentuza, y lo han estado utilizando en mi contra durante años, sin yo saberlo, aunque sospechándolo, hasta que en la última petición para repartir las perras hacen mención al correo en la demanda judicial que ellos presentan contra mí justamente cuando yo estaba intentando, aún por las buenas, el reparto justo y equitativo por la vía notarial a la que, a fin de cuentas, tendremos que acudir tras la judicial y que es infinitamente más rápida y económica. Lo que nunca enseñaron a nadie fue la declaración de Comisaría de esa hija de la gran puta. Tampoco a Margarita «la del kiosko», ni al Padre Ángel, ni…

Eso de hacerlo por la vía notarial, al Pernías no le hizo ni pizca de gracia y por eso los volvió a engañar para que se fueran a la vía judicial, que va a durar 50 años, o más, si es que entonces queda algo de la herencia o, incluso, si en ese momento existe España y su mal llamada justicia. Porque mientras ese personajillo esté por medio, nada hay que rascar. O se hace como él dice o no se hace. Entretanto, supongo, estará sacándole el saín a esos desgraciados, que no pueden ser más retrasados.

De haber seguido la vía notarial, que inicié en febrero pasado, ya estaría todo resuelto, porque en tres meses se resuelve. Pues no, ellos a lo más largo, a ganar tiempo y a perder perras y salud. Lo de la salud, los que nos conocéis ya sabéis: dos muertos y un infartado cerebral. De locos, de tontos y de mala gente. Vaya «famiglia»… Los pantojos. Los espantajos.

Con todo mi cariño.

Francisco José Mora Sastre

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