Actualidad Lorca

Morales: la repetición de la jugada, 30 años después. In Memoriam.

Acerca de

– Abogado
– Economista
– Máster Universitario en Abogacía en Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad de Murcia
– Programación Conjunta de Estudios Oficiales de Grado en Administración y Dirección de Empresas y Grado y Derecho en Universidad de Murcia
– Árbitro de Fútbol en la Categoría de Tercera División Nacional (Talento) del Grupo XIII de la Federación de Fútbol de la Región de Murcia
– Guitarrista. Enseñanza Elemental y Profesional de Guitarra Clásica en el Conservatorio Narciso Yepes
– Español, Inglés y Francés
– Administración y Dirección de Empresas, Gestión y Liderazgo de Equipos, Derecho, Oratoria, Idiomas, Deporte y Música

Así, literalmente, sin punto final en cada párrafo (algo muy significativo, dada la rabieta y sus declaraciones de «no me esperaba esto», o algo parecido), es como el ya exvicealcalde lorquino por el grupo catalán de siutadans se autobombea en Linkedin. Lo de «grupo» suena a coña, porque un grupo lo componen varias personas, pero aceptaremos pulpo como animal de compañía. En política, dinero, guerra y amor, todo vale.

En el concejal raso, Iltmo. Sr. D. Francisco Morales González, se juntan todas y cada una de ellas. Conste que al zagal de Paco Morales me lo tropecé un día por la calle; un día que, casualmente, iba en busca de su padre para no sé qué cosa de las muchas que tantas veces hemos compartido, porque con Paco padre me une una sana amistad desde hace muchos años. No he hablado más con él. Con Iván, su administrativo de cabecera, sí. A Iván lo conozco desde que me hice cargo (que ha llovido un poco desde entonces) de las discotecas Noelia y Amnesia.

No he querido llamar a Paco padre (evidentemente, tengo su teléfono, igual que él tiene el mío) porque intento ser lo más imparcial posible, dentro de lo que cabe. Paco padre y Paco hijo saben que tienen este mi «digital», recientemente renovado, a su entera disposición para dar su versión íntegra, sin quitar ni un punto. No soy yo de los que tienen apetencias censoras, y quien me conoce lo sabe.

Paco padre

Conocí a Paco Morales allá por la década de los noventa, principiando aquélla. Hacía dos o tres años que otro insigne lorquino, Paco Calvo García-Tornel (PSOE), lo había nombrado -y destituido- director general de Transportes de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. De Paco supe, antes de conocerlo y tratarlo, por la prensa de entonces, porque su destitución, tan fulminante como la acaecida y sufrida por su retoño treinta años después, fue casi tan sonada, con la diferencia de que entonces no había que borrar «cosas personales» de ordenadores que los lorquinos les pagamos con nuestros impuestos. Las cosas personales, en los ordenadores personales, por favor. No aprendemos.

Sólo faltó entonces, cuando lo de Paco padre, ver alguna foto suya en gayumbos (entonces calzoncillos) al más puro estilo de sus compañeros de partido: Luis Roldán o el actual Tito Berni, también fulminantemente «destituido», éste último, como diputado nacional. O rojo, porque lo de nacional provoca sarpullido entre el rojerío patrio, seguramente porque quedaron subcampeones en el campeonato de bombas, paseos, lanzamiento de curas en pozos de minas de azufre y de incendios a iglesias y conventos, que se celebró en España entre 1936 y 1939, Año de la Victoria, que decían los que quedaron en primer lugar.

Lo que sí se nos quedó en la retina fue la impactacte imagen de una escalera semivacía, con un único ocupante: el todavía director general en el centro mientras, decían, el resto de usuarios y personal de «la casa» se veían obligados a usar una escalera destinada a los lúmpenes. «Esta escalera es de mi uso personal», decían que decía. Alguna vez le he preguntado a Paco, mi tocayo, y lo ha negado. Lo escribo por si alguna duda quedaba. A tenor de ello, mentía la prensa (algo que no me extraña) y mentía un rojo erigido por Carlos Collado en consejero de su gobierno: Paco Calvo. ¡Cuánto Paco y cuanto calvo!

Paco hijo

Lo de Paco hijo no es que se viniera venir, es que se lo ha currado desde el primer día. Cosas de la maliciosa prensa facha, sacaron a relucir el contrato que el zagal de Paco padre le había hecho a su hermana a razón de 30.000 eurazos anuales de nada, pagados por todos nosotros. Por mí, también, porque solamente con lo que me obligan a pagar de IBI ya le he pagado el sueldo a Miriam, que así se llama aquella zagala que hubo de despedir cagando leches, con todo el dolor de su alma, para no perder el sueldo de 50.000 eurillos de nada el entonces vicealcalde a tiempo parcial.

Quién no recuerda hasta la visión de la factura, pública y publidada, de aquella habitación «doble de uso individual», para disfrutar de la noche y feria albaceteña. Eso sí, pagada con el salario PRIVADO del Centro de Ocio Zigzag, en la capital del Reino de Murcia. Ni la terrible inundación que asoló buena parte de los campos de Lorca le hizo desistir de Albacete, que para eso está el alcalde. Entonces, la prensa le dijo de todo, menos bonico.

Bonico, me está diciendo por WhastApp un amigo mariquita que es, porque es jovencico y parece que no está muy usado, de ahí lo de la habitación «de uso individual», pero lo que está claro es que un vicealcalde no puede ser a tiempo parcial. O se es o no se es, pero ser pa ná… Bueno, para que Dieguico tenga mayoría. Recuerden Vuesas Mercedes que en siutadans optaron por colocar a tan fermoso efebo porque el otro musiquillo (Morales es guitarrista), Antonio Meca, «No da el perfil de candidato». Como decía la condesa de San Julián cuando vio por primera vez el adefisio que le colocó a los azules el gran Capuz: ¿No queríais una firma? Ahí la tenéis…

Lo de la mayoría fue la primera barrabasada que perpetró, sobre todo a mi Penchico, alma cándida donde las haya, y que casi nadie esperaba, salvo yo y algunos que conocíamos sus antecedentes familiares. ¿Quién iba a pensar que el hijo de un director general rojo iba a darle el sillón de la alcaldía a mi Penchico? ¡Ni hartogüisqui! Y así fue. No sé si entonces lo publiqué en la sin par Lorca Digital o si ya había acometido (yo) su defunción. No recuerdo la fecha de su asesinato sin premeditación ni alevosía, perdóneme el sufrido lector. ¡Señor, pequé; Señor, pequé; Señor ten misericordia de nosotros! Que diría el rezaor del Vía Crucis lorquino.

La trinchera

Y, hete aquí, que va el zagal de Paco, pilla un berrinche de padre y muy señor mío, y va y se me atrinchera en su hasta entonces despacho de la «zona noble» y empieza a borrar «cosas personales» de un ordenador municipal, como si el ordenador municipal se pudiera usar para tener un perfil en Badoo: «Vicealcalde, bonico del to, abogao y conomista busca pareja pa quererse un rato». Cosas de zagales, como así, más o menos, denominó el entonces gobernador civil de la provincia la alcaldía de José María Campoy cuando a él, también, se le anegaron los campos, como al crío de Paco. Y es que la historia es cíclica, como se está viendo.

Servidor de Vuesas Mercedes, Francisco José Albarez-Fajardo y Sastre

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